Los materiales educativos para pacientes son una parte esencial de la asistencia sanitaria. Informan a los pacientes sobre su salud y a los profesionales sobre las necesidades sanitarias no cubiertas de sus pacientes. Debido al auge de las tecnologías sanitarias, los materiales educativos digitales para pacientes seguirán aumentando y se harán más habituales en los centros sanitarios de todo el mundo. Muchas de estas nuevas tecnologías permiten obtener información sanitaria de fácil navegación que aporta conocimientos a los pacientes. Aunque los materiales digitales de educación del paciente ofrecen beneficios prometedores para los resultados de los pacientes, públicos de diversos ámbitos de la vida consumen la información de diferentes maneras.
COMUNICAR A PÚBLICOS DIVERSOS
Garantizar que sus materiales digitales de educación del paciente sean inclusivos para todos requiere un profundo conocimiento de los procesos relevantes para cada público. También implica utilizar múltiples formas de comunicación y estrategias de aprendizaje. En Informes de la AHRQ que 12% de los adultos estadounidenses tienen conocimientos sanitarios adecuados para llevar a cabo las acciones apropiadas para su salud. Por ello, es importante aplicar diversas técnicas de aprendizaje al crear materiales digitales de educación del paciente. La mejor forma de comunicar información sanitaria es utilizar un enfoque universal. El sitio AHRQ Health Literacy Universal Precautions Toolkit (Kit de herramientas de alfabetización sanitaria y precauciones universales)2ª edición, se describen técnicas para determinar si el material es fácil de entender y, a continuación, se ofrece información sobre cómo introducir cambios en caso necesario. El kit de herramientas también hace hincapié en la importancia de evaluar la comprensibilidad antes de publicar cualquier material.
EXPLORAR LAS TÉCNICAS DE LEGIBILIDAD Y COMPRENSIBILIDAD
La clave de la educación del paciente reside en la capacidad de crear materiales universales que sean fáciles de leer y de entender. La legibilidad puede evaluarse mediante diversas medidas como la Facilidad de Lectura de Flesch o la Comprensión Lectora de Flesch. Algunos indicadores para determinar la comprensibilidad son el PEMAT, el CCI de los CDC o la Evaluación de la Idoneidad de los Materiales. El problema de basarse en la legibilidad, especialmente en el contexto de los materiales audiovisuales, es que no miden la comprensibilidad. Mientras que la legibilidad implica la estructura de las frases y la longitud de las palabras, la comprensibilidad abarca la facilidad para entender la idea. Dado que algunos materiales digitales de educación del paciente se convierten de formas escritas a audiovisuales, dichos materiales deben alcanzar ambas puntuaciones. De hecho, estas cuestiones de evaluación suscitan las siguientes preguntas:
- ¿Puede la legibilidad de los materiales audiovisuales afectar a la comprensión del paciente?
- ¿Cuál es la relación entre la legibilidad y la comprensibilidad de los materiales educativos digitales para pacientes?
- ¿Qué otras formas hay de evaluar los materiales educativos para pacientes en la era de la digitalización?
Las preguntas a las que hay que dar respuesta no harán sino crecer a medida que la influencia de las tecnologías sanitarias se extienda a los servicios prestados a pacientes y proveedores. Las empresas de educación sanitaria digital tienen la responsabilidad de responder a preguntas como esta realizando y patrocinando investigaciones para explorar las posibilidades de avanzar en la atención al paciente a través de la educación. Mientras tanto, las empresas de educación del paciente deben dar prioridad a la creación de materiales que sean inclusivos, diversos y fáciles de entender. A medida que la tecnología sigue infiltrándose en la atención sanitaria, debemos ser conscientes no sólo de cómo nuestras prácticas educativas pueden afectar a los pacientes, sino también de cómo pueden influir en la percepción que los proveedores tienen de sus pacientes.



