Las barreras culturales siguen siendo parte integrante de la comunicación. Las barreras culturales son creencias y suposiciones complejas que influyen en la forma de interactuar de personas de distintos orígenes. Algunas barreras culturales están relacionadas con las preferencias o estilos de comunicación, mientras que otras tienen que ver con la forma en que las personas de distintas culturas se definen a sí mismas como individuos, grupos y naciones. Al hablar de barreras culturales, es esencial reconocer que la cultura influye en la forma de pensar y actuar de las personas. Esto puede dificultar que personas de distintos orígenes culturales se comuniquen, colaboren y compartan información de forma eficaz.
Las personas socializan en culturas diferentes. Los estereotipos culturales son una forma que tiene el cerebro de organizar la ingente cantidad de información de nuestro mundo. Al fomentar los estereotipos culturales, podemos comprender fácilmente las diferencias de nuestras sociedades. Sin embargo, este proceso se convierte en la causa fundamental de las experiencias negativas de los estereotipos culturales. Los efectos de esto se hacen más crudos cuando las interacciones entre pacientes dependen en gran medida de hablar abiertamente con su médico. "La calidad de las relaciones entre pacientes y proveedores [...] sigue siendo una influencia significativa en los resultados de los pacientes" (Aronson et al., 2013). La necesidad de crear o formar servicios de comunicación con pertinencia cultural sigue siendo primordial.
Aunque la atención al paciente es un lenguaje universal, muchas barreras culturales pueden afectar a las interacciones médico-paciente. Los estereotipos culturales pueden causar problemas si el médico necesita entender cómo debe enfocar la situación de su paciente. Debido a algunas diferencias culturales, los pacientes pueden sentirse incómodos compartiendo información pertinente con su médico. En otros casos, es posible que los médicos no comprendan las preocupaciones de los pacientes pertenecientes a minorías o se vean afectados por sus diferentes orígenes culturales. Los pacientes de minorías a menudo se sienten intimidados por los profesionales sanitarios y evitan buscar atención médica cuando la necesitan.
Las barreras culturales pueden contribuir a la falta de comunicación entre médicos y pacientes. Por ejemplo, las normas culturales pueden diferir de las creencias de los médicos nativos sobre las mejores opciones de tratamiento para las enfermedades. En un estudio cualitativo de 2013, los investigadores descubrieron que las intervenciones para inmigrantes hispanos con diabetes deben contener recursos culturalmente relevantes. Los materiales educativos para pacientes deben incluir medios culturalmente relevantes para comunicar información sanitaria valiosa. Utilizando este enfoque, los pacientes de diversos orígenes culturales se sentirán más cómodos buscando más atención y/o manteniendo su régimen de salud prescrito.
Las barreras culturales también influyen en los resultados adversos de los pacientes en materia de salud mental. Es posible que los pacientes no quieran que su grupo social se entere de que están buscando ayuda para problemas de salud mental. Un estudio de 2013 reveló que, entre las poblaciones de distintos países, existen altos niveles de estigmatización asociados a enfermedades mentales como la depresión y la esquizofrenia. Por ello, los pacientes pueden sentir vergüenza a la hora de revelar esta información a un profesional sanitario. Estos son solo algunos ejemplos de por qué es crucial mitigar los efectos de las diferencias culturales en los servicios sanitarios.
Las diferencias culturales pueden provocar disparidades sanitarias de varias maneras. Médicos y pacientes suelen tener expectativas distintas sobre la naturaleza del encuentro médico, y estas diferencias pueden dificultar que los médicos presten una atención adecuada. El sistema médico también tiende a patologizar ciertas culturas, lo que da lugar a estereotipos negativos que pueden influir en la forma en que los médicos tratan a sus pacientes. En general, es crucial que los servicios sanitarios apliquen recursos y servicios culturalmente pertinentes para atender mejor a todos los pacientes.




